Casa Massieu Van Dalle Monteverde y Ponte (s. XVII):

Casa construida por Nicolás Massieu van Dalle y su esposa Ángela de Monteverde y Ponte, los cuales contrajeron matrimonio en el año 1666. Destaca la soberbia portada almenada, de cantería labrada. En el centro del dintel está el escudo familiar, labrado en mármol con las armas de Massieu, Van Dalle, Monteverde y Ponte. La casa tiene una planta rectangular alargada, con patio lateral, y con una escalera exterior de piedra, que termina en un balcón apoyado sobre pies derechos. En la actualidad es propiedad del Excmo. Cabildo Insular de La Palma , luego de haberla restaurado, siendo su gestión compartida a día de hoy con el Ayuntamiento de Tazacorte, y la cual se utiliza en frecuentes actos de índole cultural.

  

Casa Monteverde (s. XVI):

Casa solariega orientada hacia el mar, residencia original de los importadores del Ingenio Azucarero, en la cual, según cuenta la tradición, se alojaron en julio de 1570 los cuarenta sacerdotes jesuitas que fueron agasajados por Melchor de Monteverde y Pruss, siendo el 15 de julio de aquel año cuando se convirtieron en mártires de la fe católica a manos de los hugonotes en aguas de Fuencaliente, capitaneados por el pirata Jacques de Sorés. Es por ello por lo que también recibe la vivienda el nombre de “Casa de los Mártires de Tazacorte”. Una placa de mármol recuerda este hecho histórico a los visitantes. Considerando su estructura y elementos, es probable que se trate de una de las casa más antiguas de la isla. Es un edificio de tres plantas, con un balcón corrido en la última de ellas, y carece de patio central. El primer piso está compuesto por dos habitaciones grandes, dedicadas a dependencias agrícolas. El acceso al tercer piso se realiza por la fachada trasera, por medio de una escalera que en otro tiempo acababa en un balcón.

 

Casa Díaz Pimienta (s. XVII):

Singular vivienda en la cual nació el Almirante D. Francisco Díaz Pimienta, militar de brillante carrera. Posee un balcón en toda la fachada que se dobla en la esquina, y el acceso principal se encuentra en la parte trasera, a través de un muro que cierra el patio. La planta de la vivienda tiene forma de L, cuya parte baja está ocupada por varias dependencias, a distinto nivel, que tiene salida a una huerta delantera. La escalera de acceso a la segunda planta se encuentra a un lado del patio, justo detrás de la entrada, y cubierta con techo de teja. Las dependencias de la vivienda se distribuyen en torno a la galería. Todavía existe el hueco del antiguo horno colgante, en una fachada lateral.

 

 

Los Lavaderos:

 

Agua, jabón y esfuerzo. Estos son los tres ingredientes que han aderezado la historia de este popular rincón de Tazacorte, hoy restaurado y convertido en un hermoso enclave de sutil belleza. Miles de historias contadas y escuchadas por las mujeres de este pueblo, cuyos rumores aún hoy parece que escuchemos. Historias que nos hablan de la vida y avatares de sus gentes, apacible unas veces, amargas otras tantas, pero todas ellas vividas en un entorno geográfico en el que el tiempo parece haberse tomado un respiro.

 

Los Lavaderos es un punto de obligada visita para todo aquel que arriba a Tazacorte, ya sea porque nos guste rescatar la historia pasada y traerla a nuestros días a través de la imaginación, ya porque decidamos continuar nuestro camino entre plataneras mientras nos dirigimos al Paseo del Litoral, recientemente habilitado al borde del acantilado que se abre al mar.

En este punto del recorrido, en la zona conocida como El Charco, antaño el barrio del Puente Abajo, se llegaban a reunir más de cincuenta mujeres para lavar la ropa sucia con aquellos jabones de pastilla con un aroma muy peculiar. De hecho, este tipo de perfumes es hoy uno de los más usados en líneas de productos de limpieza del hogar, el jabón marsella, como si quisiéramos homenajear a nuestras abuelas y sus ascendientes por sus desmanes por mantenernos siempre impolutos. Pero no siempre se podía lavar, porque el agua sólo se acercaba a este rincón cada quince días, periodo conocido localmente como “Dula”. En ese momento, mujeres como Doña Josefa Camacho Sánchez, se acercaban presurosas con enormes fajos de tela con las prendas de ropa y otros tejidos en su interior. Y esto, hasta hace unos diecisiete años, momento en el que Dña. Josefa dejó de ir, siendo una de las últimas en hacer uso de Los Lavaderos como tal. Ni siquiera ella, con 87 años, nos podría indicar en qué momento de la historia de Tazacorte se inició el uso de los lavaderos. Como su hija, recuerda ir a lavar con su madre hasta este rincón, y entonces ya existía, nos cuenta, desde hacía muchísimo tiempo.

 

El agua de Los Lavaderos provenía de un lugar denominado “Dos Aguas”, punto de partida de todas las irrigaciones posteriores hacia el municipio. Inicialmente, esta hacienda regaba las plataneras, hasta llegar su curso a la Plaza de la Vica , lugar en el que originalmente se localizaban los lavaderos, para luego situarse definitivamente donde hoy se ubica. Desde aquí, y a través de un subterráneo, el agua seguía su curso hacia dos molinos distantes entre sí unos metros y hacia un trapiche de azúcar, a los que servía de energía para su producción, para finalmente ser el líquido elemento de la higiene doméstica de los habitantes de Tazacorte. Era tal el caudal de agua, que una vez hecho uso del mismo por parte de las lavanderas, éste seguía sirviendo de riego a las plataneras, cuyo verde paisaje aún nos acompaña.

 

 

Museo del Plátano y Museo del Mojo

Se merecía todo un Museo, el plátano de Canarias, teniendo en cuenta su importancia para la historia económica y social de los isleños, principalmente de los palmeros. Y se merece La Palma y sus gentes que sus esfuerzos y desmanes por sobrevivir a través del cultivo de esta fruta se plasmen en un espacio tan peculiar como es este Centro, ubicado en medio de una extensión de plataneras de impresión.

El Museo del Plátano se crea en diciembre de 2004 con el fin de dar a conocer a nuestros visitantes el mundo que rodea a la producción de esta fruta en La Palma : su origen, sus cualidades dietéticas, el transporte desde Canarias hacia el resto del mundo, las plagas que le afectan, los distintos tipos de variedades que existen, el proceso de recolección y empaquetado, la historia de la que ha sido testigo, y un sinfín de datos impresos, junto con fotografías e imágenes de distinto tipo, en diferentes paneles informativos en varios idiomas distribuidos por la planta alta del Museo. Les acompañan las herramientas y utensilios que han usado los hombres y mujeres que han trabajado el plátano a lo largo de la historia y que han dado parte de sus vidas a esta industria.

En la planta baja nos encontramos con la cocina, los servicios, una pequeña barra a modo de bar y un salón de conferencias y exposiciones, en el cual podrán en breve los visitantes completar la información con imágenes y videos temáticos proyectados a través de equipos audiovisuales.

El Museo está totalmente rodeado por infinidad de plataneras, cuyos cultivos se extienden hasta la costa, regalándonos la fabulosa visión, desde la planta alta, de un manto inmenso de color verde oscuro, salpicado por edificaciones singulares de siglos de historia y por el horizonte azul del mar y del limpio cielo de Tazacorte.

Es importante destacar el apoyo que Asprocan, la entidad promotora de la marca “Plátano de Canarias”, ha prestado al Museo en forma de ayuda económica para la futura adquisición de equipamiento audiovisual y mobiliario, aparte de otras infraestructuras que permitirán crear un centro ideal para la celebración de charlas, jornadas, conferencias y todo tipo de eventos en su interior.

Junto a esta edificación se sitúa el nuevo Museo del Mojo y del licor de Café, productos ambos de arraigada tradición local, el cual hará las delicias de los amantes de las salsas y de los aderezos gastronómicos. Junto con el Museo del Plátano conformarán un espacio abierto cuyo entorno y sensación de tranquilidad y sosiego harán que la visita a este enclave de Tazacorte sea realmente inolvidable.

Centro de Información Turística – Casa del Artesano:

 

Ubicado en la calle Isidro Guadalupe, nº 2, en la trasera de la Iglesia de San Miguel, y compartiendo estructura con la Casa del Artesano, este Centro se ha creado atendiendo a la demanda de este tipo de servicios por parte del visitante, con el fin último de promover a Tazacorte como municipio con un alto valor histórico y patrimonial, y darlo a conocer al mundo, para que quien quiera sentir su magia se acerque por sus calles y rincones con indudable encanto. Evidentemente, el viajero encontrará también información general del resto de la isla.

En la Casa del Artesano se pueden adquirir productos manufacturados elaborados por manos bagañetas (gentilicio de Tazacorte), tales como bordados, jaulas de caña para pájaros, productos de todo tipo hechos con badana (hoja de plátano seca y barnizada), acuarelas y óleos con paisajes y motivos de índole local, objetos hechos con vidrio y pintados con plomo, CD´s de músicos locales, así como libros de autores de Tazacorte, souvenirs, etc. Todo ello expuesto en unas dependencias que cuentan con más de cien años, y que aún respiran el aire de solera que proporciona tantas historias y tanta vida, de la que han sido testigo sus paredes, las que acogieron, entre otros, al antiguo practicante del pueblo, D. Nicolás Cabezola Perera.

 

Iglesia de San Miguel:

La Iglesia de San Miguel Arcángel, construida en el año 1513 y reformada en los siglos XVIII, XIX y XX, fue la primera ermita construida en la isla. Su origen como ermita data de 1492, cuando Alonso Fernández de Lugo finaliza la conquista de La Palma.

En su interior se conservan algunas de las reliquias de los Santos Mártires. La iglesia se encuentra situada en la Plaza de España, en la cual podemos disfrutar del fresco aire que corre por el interior de la hermosa pérgola que en ella se encuentra, decorada con mosaicos provenientes de Sevilla.

 

Iglesia de Nuestra Señora del Carmen:

Localizada en el Barrio de El Puerto de Tazacorte, junto a la Plaza de Canarias y la Avda. de Taburiente, es de construcción reciente.

 

Escultura del Pescador:

Se encuentra situada frente a la Casa del Mar, en el Puerto de Tazacorte.

 

Escultura del Trabajador:

Se ubica frente al Iltre. Ayuntamiento de Tazacorte, aunque en breve se trasladará a la Plaza del Museo del Plátano, para en su lugar instalar un conjunto formado por una fuente y una escultura.

 

Reloj de Sol:

Localizado en la Avenida Marítima del Puerto de Tazacorte.